Nutrición en las diferentes etapas de la vida

Conocer cuáles son las necesidades nutricionales de los animales sanos es fundamental, ya que facilita la

elección de la dieta más adecuada para cada individuo, manteniendo un peso ideal y un buen estado de salud.

Incluso, la esperanza de vida promedio de las mascotas se ha prolongado gracias a una nutrición adecuada

(Lechner, 2025).

Es importante prestar atención a la nutrición del animal a lo largo de todas las etapas de su vida, desde cachorro hasta la vejez, ya que los requerimientos nutricionales cambian de acuerdo con cada fase. De igual manera, la nutrición no debe generalizarse, sino adaptarse a cada individuo y reevaluarse con frecuencia (Lechner, 2025).

Cachorros y gatitos

Una dieta equilibrada durante el crecimiento es fundamental para el desarrollo musculoesquelético y para reducir el riesgo de infecciones virales, bacterianas y parasitarias. En esta etapa de la vida, el crecimiento y el desarrollo ocurren en un periodo relativamente corto. Los perros de talla grande alcanzan su tamaño adulto entre los 15 y los 24 meses de edad. Los perros de talla pequeña y mediana, así como los gatos, alcanzan su tamaño adulto alrededor de los 12 meses (Greco, 2014).

Durante las primeras 4 a 8 semanas de vida se producen cambios digestivos y metabólicos que preparan a los cachorros para la introducción de alimentos distintos a la leche, y en este periodo es posible comenzar el destete (Greco, 2014). Los gatitos de 4 a 6 semanas y los cachorros de 8 semanas ya pueden masticar alimento seco. En este periodo, es importante proporcionar alimentos completos, energéticos y proteicos, pero, sobre todo, altamente digestibles. Los primeros 6 meses de vida representan la fase de crecimiento más rápida; posteriormente, la tasa de crecimiento tiende a disminuir. Las necesidades energéticas superan las de cualquier otro periodo de la vida, con excepción de la lactancia (Greco, 2014).

Grasas

Las grasas son esenciales durante el crecimiento, ya que aportan energía, ácidos grasos esenciales y vitaminas liposolubles.

Además, son importantes para la piel, el pelo, el desarrollo del sistema nervioso, la regulación de la in amación y el funcionamiento del sistema inmunitario, entre otros procesos. Entre los ácidos grasos esenciales en los cachorros destacan el ácido linoleico (AL), el ácido araquidónico omega-6 (ARA), el ácido alfa-linolénico (ALA), el ácido docosahexaenoico omega-3 (DHA) y el ácido eicosapentaenoico omega-3 (EPA) (Balouei et al., 2023; Guidi, 2020).

La de ciencia de DHA y EPA provoca un desarrollo insuficiente del sistema nervioso, la retina y el sistema auditivo. En los cachorros, la conversión de ácidos grasos de cadena corta en DHA no es eficiente; por lo tanto, la ingesta de DHA a través de la dieta se considera esencial durante el crecimiento (Balouei et al., 2023).

Minerales y vitaminas

Los minerales y las vitaminas desempeñan un papel fundamental en cachorros y gatitos. Deben evitarse tanto las de ciencias como los excesos, ya que pueden favorecer el desarrollo de patologías esqueléticas y alteraciones de los sistemas inmunitario y tegumentario, sobre todo en perros de talla grande y gigante (Auten, 2006). La relación calcio/fósforo es de suma importancia en esta etapa. La de ciencia de calcio causa hiperparatiroidismo secundario, exceso de calcitriol y, en casos graves, fracturas, retraso en el crecimiento, raquitismo, entre otras patologías. La vitamina D también es importante, ya que aumenta los niveles de calcio y fósforo en sangre mediante el incremento de la reabsorción renal e intestinal. Su de ciencia provoca alteraciones similares a las causadas por la de ciencia de calcio. Sin embargo, el exceso resulta perjudicial y puede provocar calcificaciones ectópicas e intoxicación grave en cachorros y gatitos, que incluso pueden morir en tan solo 2 a 5 semanas (Auten, 2006).

La deficiencia de zinc causa alteraciones en la piel, disfunción del sistema inmunitario y retraso en el crecimiento. Esta deficiencia se asocia con dietas desequilibradas (conocidas como «enfermedad por exceso de alimento seco») o con dietas demasiado ricas en calcio. Los perros grandes y gigantes son los más propensos (Auten, 2006).

Prebióticos

Los prebióticos, como la inulina, son bene ciosos, especialmente en cachorros, ya que favorecen el crecimiento selectivo de bacterias benéficas como Bifidobacterium y Lactobacillus, contribuyendo al establecimiento de un microbioma intestinal saludable durante las etapas tempranas de la vida. Además, se ha observado que su administración puede mejorar la digestibilidad de nutrientes, aumentar la producción de ácidos grasos de cadena corta (como el butirato), fortalecer la integridad de la barrera intestinal y modular positivamente la respuesta inmunitaria.

Estos efectos son particularmente relevantes en cachorros, debido a que su microbiota se encuentra en desarrollo y es altamente susceptible a factores dietéticos (Garrigues et al., 2022).

Perritos diferentes edades

Adultos

Las necesidades nutricionales del animal adulto están influenciadas por el peso, la esterilización, la temperatura ambiental y el temperamento. La administración de una cantidad adecuada de alimento de alta calidad y bien formulado ayudará a mantener el peso corporal ideal y un estado de salud óptimo, previniendo y retrasando la aparición de enfermedades. Asimismo, una nutrición adecuada desempeña un papel fundamental en la función reproductiva, ya que influye en la fertilidad, la calidad de los gametos, el éxito de la gestación y el adecuado desarrollo embrionario y fetal (Cho et al., 2026; Guidi, 2020).

Gestación

La alimentación y el cuidado de las hembras gestantes son esenciales para su salud y bienestar, así como para la vitalidad, el bienestar y el crecimiento de los cachorros. Las perras y gatas gestantes deben alimentarse con un alimento de alta densidad energética y de fácil digestión (Veronesi et al., 2015).

En esta fase es importante prestar especial atención a las proteínas y a aminoácidos como la arginina, la metionina, el triptófano y, en el caso de las gatas, la taurina. No solo son importantes las cantidades de proteínas, sino también su composición y digestibilidad. Asimismo, se debe prestar atención a las grasas, en particular a algunos ácidos grasos ya mencionados, como el ácido linoleico, el ácido alfa-linolénico, el ácido araquidónico, el EPA y el DHA (Veronesi et al., 2015; Guidi, 2020). Durante este periodo también es crucial prestar atención a los carbohidratos (>23 % de materia seca). Más del 50 % de la energía para el desarrollo fetal proviene de la glucosa; por lo tanto, al menos entre el 10 % y el 20 % de la energía aportada por el alimento debe provenir de los carbohidratos. Por este motivo, la vitamina más importante es la tiamina (vitamina B1), que desempeña un papel fundamental en la regulación del metabolismo de los carbohidratos. También es muy importante mantener niveles adecuados de minerales y vitaminas, ya que tanto las de ciencias como los excesos son peligrosos. Los niveles correctos de calcio y fósforo son fundamentales. Su deficiencia, por ejemplo, puede provocar atonía uterina, osificación deficiente de los fetos y problemas esqueléticos en los cachorros. Se recomiendan comidas pequeñas, y el cambio a la dieta específica debe realizarse siempre de forma gradual, especialmente durante este periodo (Veronesi et al., 2015; Guidi, 2020).

Lactancia

La lactancia materna representa uno de los mayores retos nutricionales, ya que en este periodo las necesidades energéticas y de diversos nutrientes aumentan aún más, alcanzando su punto máximo durante la cuarta semana después del parto en perras y la séptima semana en gatas (Li et al., 2023; Burns & Wortinger, 2024).

El alimento debe ser de alta calidad, digestible y rico en energía. En esta fase, el animal necesita consumir de tres a cuatro veces más energía de la necesaria para su mantenimiento (Li et al., 2023).

Geriátricos

La nutrición juega un papel fundamental en el control del envejecimiento, ya que ayuda a prevenir o retrasar la aparición de enfermedades asociadas a la edad y a mejorar los síntomas, la calidad de vida y, por lo tanto, la esperanza de vida (Cai et al., 2026).

Los objetivos del manejo nutricional de perros y gatos mayores son:

  • Prolongar la esperanza de vida.
  • Retrasar o prevenir la progresión de la enfermedad.
  • Eliminar o aliviar los signos clínicos de la enfermedad.
  • Mantener una condición corporal óptima.

En animales geriátricos, la tasa de renovación celular y tisular disminuye, la piel pierde elasticidad y pueden presentarse hiperqueratosis, alopecia y pérdida de pigmentación folicular, con la aparición de pelo blanco, especialmente en el hocico. La capacidad para eliminar catabolitos, sobre todo proteínas, se reduce, y suelen presentarse enfermedades crónicas como la insuficiencia renal, una de las más frecuentes en perros y la más común en gatos. Esto disminuye la capacidad de ingerir, digerir y metabolizar los alimentos (Cai et al., 2026).

La edad también predispone a algunos animales ancianos al estreñimiento debido a la reducción de la motilidad intestinal; por ello, se recomienda aportar proteínas de muy alta digestibilidad. Las defensas inmunitarias y la capacidad del organismo para eliminar los radicales libres también disminuyen, por lo que es fundamental proporcionar, especialmente durante este periodo, sustancias antioxidantes y vitaminas, como la vitamina E (Cai et al., 2026).

Entre las vitaminas, las más importantes son las del grupo B, necesarias para la metabolización de los carbohidratos debido a la menor tolerancia a la glucosa, típica de esta edad. De hecho, es importante reducir el índice glucémico de la ración para prevenir enfermedades como la diabetes mellitus, utilizando carbohidratos especí cos como la cebada y el sorgo. En esta etapa se recomiendan controles frecuentes, al menos una vez cada 4 a 6 meses, para asegurar el mantenimiento de la salud del animal (Cai et al., 2026).

Responsable del contenido:

Departamento Técnico de Holland Animal Health

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